
Ideas de la nutricionista licenciada de Mercyland, la Sra. Regina Gill, sobre cómo crear hábitos saludables mediante dietas equilibradas y educación.
En reconocimiento del Mes Nacional de la Nutrición, destacamos el importante papel que juega la nutrición en la salud y el bienestar de las personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo (IDD). La nutrición importa para todos, pero las personas con IDD pueden enfrentar desafíos de salud particulares que hacen que un buen apoyo nutricional sea especialmente importante. En Mercyland Healthcare, la Sra. Gill trabaja de cerca con nuestras personas y sus familias para crear planes de nutrición personalizados que promuevan una mejor salud, prevengan complicaciones y mejoren la calidad de vida.
Comenzar con las necesidades de cada persona
Para las personas con IDD, el éxito nutricional a menudo depende del sistema de apoyo que las rodea. Los cuidadores, el personal y los familiares cumplen un papel importante en las compras, la cocina y la planificación de las comidas. Por eso la Sra. Gill se enfoca en educar a todo el equipo de cuidado. «La educación es clave», señala, porque el plan debe ser comprendido por las personas que ayudarán a ponerlo en práctica cada día.
Cada plan de nutrición comienza con una evaluación cuidadosa. «Cuando trabajo con mi persona, la evalúo para ver si tiene sobrepeso, bajo peso o alguna enfermedad crónica que deba manejarse a través de la dieta», explica. Esta evaluación ayuda a decidir qué tipo de dieta terapéutica puede necesitarse. Algunas personas, por ejemplo, pueden necesitar dietas que ayuden a manejar la diabetes, la salud del corazón o el peso. Una vez que la Sra. Gill comprende las necesidades de la persona, diseña un plan basado en sus condiciones de salud y sus metas personales.
Desafíos al poner un plan en práctica
Incluso con un plan claro, seguirlo puede ser difícil. Un desafío común es que la persona que hace las compras o cocina no siempre sigue las pautas recomendadas. Puede comprar alimentos distintos a los del plan.
Otro factor que menciona la Sra. Gill son los hábitos culturales en torno a la comida. A veces los cuidadores preparan las comidas como siempre las han cocinado, simplemente porque es familiar y reconfortante. Estas tradiciones tienen valor, pero no siempre coinciden con las necesidades alimentarias de la persona a la que se apoya.
Construir dietas equilibradas y sostenibles
La mayoría de los planes que recomienda la Sra. Gill se centran en alimentos integrales y equilibrados. Ponen énfasis en:
- Proteínas magras
- Verduras y frutas
- Granos integrales
- Leche y productos lácteos
- Hidratación con bebidas bajas en azúcar
Estos alimentos aportan los nutrientes que apoyan la energía, la salud física y el bienestar a largo plazo. El plan no se detiene en las recomendaciones. La Sra. Gill también brinda educación tanto a la persona que apoya como al personal, para que todos entiendan cómo integrar el plan en las rutinas diarias.
Avanzar hacia hábitos más saludables
Enfrentar estos desafíos requiere paciencia, educación y trabajo en equipo. Al trabajar de cerca con las familias y el personal de apoyo, un nutricionista puede adaptar las recomendaciones de maneras que respeten las preferencias culturales y, al mismo tiempo, apoyen elecciones más saludables.
Para las personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo, la nutrición no se trata solo de comida. Se trata de apoyo, educación y constancia. Con la guía adecuada y el trabajo en equipo, una nutrición equilibrada puede convertirse en una herramienta poderosa para una mejor salud, una mayor independencia y una calidad de vida más plena. Llámanos: 202-525-1563. Visita: mercylandhi.com

